“El Centro de Salud está cerrado por ausencia imprevista del personal policial”. Como otras veces, el letrero que colgó de la puerta del Centro de Salud Demetrio Gómez, la noche del 1º de febrero, evidenció el riesgo que implica la violencia en Alto Verde y las medidas extremas de quienes trabajan y viven allí. Como nunca antes, el anuncio motivó algo más: que vecinos e instituciones volvieran a reunirse después de meses para buscar soluciones a los problemas del barrio.
Quince días después, el espacio que esa noche mostró el problema se convirtió en escenario de respuestas: desde entonces, la Red de Instituciones de Alto Verde se reúne cada semana en el centro de salud. Las discusiones de las reuniones evidencian el riesgo latente con que conviven a diario: en las calles de Alto Verde los tiroteos son constantes, a cualquier hora y en cualquier sector del barrio. En orden de urgencia, le siguen el mal estado de la calle principal Demetrio Gómez, los microbasurales y los animales sueltos. Son los problemas históricos de esta barriada, sólo que esta vez los vecinos se alejan de la queja y deciden construir soluciones con sus propias manos.
Más que palabras
La asamblea más convocante fue la última de febrero. Concentró a representantes de los tres dispensarios, a directivos de la vecinal, a integrantes de Cáritas parroquial, miembros del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, de la sub-región de la costa del Nodo de Salud y de la Secretaría de Extensión de la UNL. También participaron la concejala Adriana Molina y el coordinador del distrito de la Costa, Horacio Centurión.
La voz principal de la reunión fue la del medio centenar de vecinos preocupados por los tiroteos diarios. Lejos de quedarse en el reclamo y cargar tintas sobre las responsabilidades, un vecino sintetizó lo que pensaban muchos: “Alto Verde es un barrio populoso de gente trabajadora. Tenemos que aprovechar todo lo que puede hacer el barrio”.
Así, hoy las fuerzas vivas suman un aporte fundamental: los vecinos ofrecen sus habilidades para la puesta en valor de la comisaría 24ª. Los trabajos implican desde pintar sus paredes y reparar humedades hasta arreglar la luz, colocar vidrios, hacer algunos revoques y desmalezar el patio. En otras palabras, “lavarle la cara a la comisaría. Sabemos que tiene problemas más graves pero no los podemos resolver nosotros”, contó Daniel Demarchi, presidente de la vecinal.
Entre todos
Para pasar de las palabras a los hechos, los vecinos organizaron el trabajo en comisiones y también elaboran un código de convivencia que contemple “cosas que son obvias pero no se cumplen, como arrojar la basura en cualquier lugar o estacionar en cualquier lado. Al tener una sola calle principal, algo tan simple puede complicar a muchos”, contó Demarchi.
Esta comisión no es la única. Otras se encargan de analizar cuáles son las obras más urgentes en el barrio y relevar el estado de las calles; también analizan cómo mejorar el servicio de transporte y qué hacer con los microbasurales. “Estamos abarcando algunos temas para ir de a poco, para poder cumplir lo que se acuerde porque surgen un montón de cosas -agregó el vecinalista-. Son cuestiones básicas y sencillas, pero que hacen a la vida de todos”.
En el muro de la página de Facebook Alto Verde Noticias además de advertir sobre tiroteos, también se comparten las buenas noticias: “Es importante que estemos unidos y juntos. Hay que comprometerse como vecino, no sólo quejarnos y esperar que la ayuda venga de afuera, también nosotros podemos poner nuestro esfuerzo, nuestro talento y ganas para que Alto Verde siga creciendo”.
Quince días después, el espacio que esa noche mostró el problema se convirtió en escenario de respuestas: desde entonces, la Red de Instituciones de Alto Verde se reúne cada semana en el centro de salud. Las discusiones de las reuniones evidencian el riesgo latente con que conviven a diario: en las calles de Alto Verde los tiroteos son constantes, a cualquier hora y en cualquier sector del barrio. En orden de urgencia, le siguen el mal estado de la calle principal Demetrio Gómez, los microbasurales y los animales sueltos. Son los problemas históricos de esta barriada, sólo que esta vez los vecinos se alejan de la queja y deciden construir soluciones con sus propias manos.
Más que palabras
La asamblea más convocante fue la última de febrero. Concentró a representantes de los tres dispensarios, a directivos de la vecinal, a integrantes de Cáritas parroquial, miembros del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, de la sub-región de la costa del Nodo de Salud y de la Secretaría de Extensión de la UNL. También participaron la concejala Adriana Molina y el coordinador del distrito de la Costa, Horacio Centurión.
La voz principal de la reunión fue la del medio centenar de vecinos preocupados por los tiroteos diarios. Lejos de quedarse en el reclamo y cargar tintas sobre las responsabilidades, un vecino sintetizó lo que pensaban muchos: “Alto Verde es un barrio populoso de gente trabajadora. Tenemos que aprovechar todo lo que puede hacer el barrio”.
Así, hoy las fuerzas vivas suman un aporte fundamental: los vecinos ofrecen sus habilidades para la puesta en valor de la comisaría 24ª. Los trabajos implican desde pintar sus paredes y reparar humedades hasta arreglar la luz, colocar vidrios, hacer algunos revoques y desmalezar el patio. En otras palabras, “lavarle la cara a la comisaría. Sabemos que tiene problemas más graves pero no los podemos resolver nosotros”, contó Daniel Demarchi, presidente de la vecinal.
Entre todos
Para pasar de las palabras a los hechos, los vecinos organizaron el trabajo en comisiones y también elaboran un código de convivencia que contemple “cosas que son obvias pero no se cumplen, como arrojar la basura en cualquier lugar o estacionar en cualquier lado. Al tener una sola calle principal, algo tan simple puede complicar a muchos”, contó Demarchi.
Esta comisión no es la única. Otras se encargan de analizar cuáles son las obras más urgentes en el barrio y relevar el estado de las calles; también analizan cómo mejorar el servicio de transporte y qué hacer con los microbasurales. “Estamos abarcando algunos temas para ir de a poco, para poder cumplir lo que se acuerde porque surgen un montón de cosas -agregó el vecinalista-. Son cuestiones básicas y sencillas, pero que hacen a la vida de todos”.
En el muro de la página de Facebook Alto Verde Noticias además de advertir sobre tiroteos, también se comparten las buenas noticias: “Es importante que estemos unidos y juntos. Hay que comprometerse como vecino, no sólo quejarnos y esperar que la ayuda venga de afuera, también nosotros podemos poner nuestro esfuerzo, nuestro talento y ganas para que Alto Verde siga creciendo”.