Es sabido que la zona corondina mantiene el liderazgo de la producción frutillera a escala nacional. Pero el exquisito fruto, tan codiciado en las mesas argentinas, aparentemente comienza a ingresar en el túnel de las devastadas economías regionales.
Cunde el desaliento. Lo sufre Tucumán con el limón, Río Negro con peras y manzanas, la vitivinicultura de la región cuyana o las nueces en La Rioja. Un mosaico lleno de preocupaciones que podría abarcar a la litoraleña producción frutillera. Mientras, se realizan gestiones, se golpean puertas, y los productores expresan crecientes dudas ante el futuro inmediato.
Daniel Dip, presidente de la Asociación de Productores de Coronda, resume puntualmente la problemática que hoy vive el sector: la comercialización sumamente difícil es una parte del problema; mientras que otra es el tema de la fruta destinada a la industria, mermeladas, pulpas para heladerías, con una baja considerable y el mercado externo con exportaciones virtualmente cerradas.
Comenta Dip: “Hoy la zona Coronda tiene alrededor de un centenar de productores y hace siete años éramos 200, pero a parte de desaparecer, los que quedamos bajamos la cantidad del área plantada. A título de ejemplo, yo plantaba tradicionalmente 14 hectáreas, hoy sólo 8. Tampoco hay cambio generacional en las empresas generalmente familiares, los hijos prefieren dedicarse a otra cosa, hacer trabajos para terceros, agarrar un camión o empleo público. Es más fácil: ganan de 12 a 14 mil pesos por mes, cumplen el horario y a su casa”.
Por su parte, otro productor, Ricardo Ramírez, expresa: “Hay una realidad que no escapa al problema de las producciones regionales, Coronda no está fuera de ese contexto. Al no tener posibilidades de exportar a distintas partes del mundo, como lo hemos hecho con Brasil, España, EE.UU., hoy el mercado local está saturado de frutas y tenemos graves problemas para colocar nuestra producción con una crisis tremenda en sentido del costo de producción incrementado en un 100% en estos dos últimos años y con una calidad de producción y productores excepcional”.
Ramírez reflexiona sobre que hoy una hectárea de frutillas tiene un costo muy elevado. Por lo consiguiente con el precio actual del producto no es viable su comercialización y por eso cada año se planta menos frutilla. Hoy, en la zona Coronda se trabajan unas 280 hectáreas, que sumadas a las aproximadamente 30 hectáreas de la Ruta Nº 1 (Arroyo Leyes) hacen un total de de 310 hectáreas para toda la provincia.
“Históricamente esta superficie estuvo en las 700 hectáreas, pero hoy es imposible, porque no se puede alentar al productor para que crezca en producción hasta que no solucionemos el problema de demanda.
Por por eso, estamos reclamando al Estado provincial y nacional que nos apoye con el marketing, con el consumo de frutillas, y la gente conozca realmente las propiedades de la frutilla. Hablo permanentemente con la gente del sur, productores de manzanas y me manifiestan que tiene más costo hacer un cajón de madera que lo que vale la fruta dentro de él”, cierra Dip.
