En un sector de las seis hectáreas de refulado de Ciudad Universitaria de la UNL aparecen dos edificaciones, una casi terminada y el otra a medio terminar. Se las denomina “cajas contenedoras” para transferencia tecnológica, uno de ellos corresponderá al consorcio constituido con la empresa Val Mar (Santa Rosa de Calchines) y la Asociación para el Desarrollo (Dpto. Garay) . Allí, científicos, estudiantes avanzados y emprendedores trabajarán generando ciencia que luego será transferida a la producción empresarial.
La inversión para estas dos plantas será de $ 3 millones, que la UNL recibe del Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec). Además, se construirá un tercer contenedor que se destinará para el desarrollo de Tics. No serán laboratorios “comunes”: tendrán estrictas medidas de seguridad y protección para quienes allí trabajen.
“La lógica de estos contenedores es que sean espacios donde se desarrollen áreas a nivel laboratorio, y que luego pasarán en un proceso de ‘escalado’ hacia la industria”, precisó Eduardo Matozo, secretario de Vinculación Tecnológica de la UNL, durante un recorrido en las obras que esta mañana realizaron autoridades académicas de la UNL.
Lo que se busca es, así, transformar emprendimientos en procesos productivos. “Éste es un paso más para aunar ciencia, investigación y el desarrollo de empresas, en un lugar neurálgico que vincula el espacio del conocimiento como es Ciudad Universitaria, y el de la producción científica, como es el Parque Tecnológico del CCT Conicet”, destacó Enrique Mammarella, decano de la Facultad de Ingeniería Química (Fiq).
